Prensa Centro Nacional de Historia (30.10.09) El 31 de octubre de 1969 fue allanada la Universidad Central de Venezuela (UCV) por órdenes del entonces Presidente de la República, Rafael Caldera. Esta acción represiva, denominada Operación Canguro, fue comandada por el General Homero Leal y reunió a cerca de 3 mil efectivos policiales y militares de las Fuerzas Armadas de Cooperación, la Infantería de Marina, el Cuerpo de Cazadores, la Policía Metropolitana, la Disip, la entonces Policía Técnica Judicial (PTJ) y Tránsito Terrestre.

La penetración comenzó a las 5 de la tarde. Sin embargo, desde horas de la mañana ya se había establecido un cerco policial que impedía el acceso a estudiantes y trabajadores al recinto universitario. Un tanque M-8 fue apostado en la Plaza del Rectorado y otro en las afueras de la antigua Escuela de Periodismo. El Jardín Botánico y el Gimnasio Cubierto también fueron ocupados, mientras eran detenidas e ingresadas salvajemente a la universidad las personas que transitaban por sus alrededores.

Simultáneamente a estos acontecimientos, un contingente del cuerpo de cazadores del Ejército había tomado los alrededores de la Facultad de Medicina e Ingeniería de la Universidad de los Andes y el rectorado de la Universidad del Zulia. Asimismo, en Maracay diversas unidades del Ejército y la policía reprimieron una manifestación de estudiantes que dejó un saldo de más de veinte heridos y setenta detenidos que fueron enviados posteriormente al retén de Puerto Cabello.

La versión oficial del gobierno calificaba este allanamiento como una “toma preventiva” de los espacios del Jardín Botánico y el Gimnasio Cubierto, con el objetivo de capturar a supuestos francotiradores que se hallaban apostados en ese lugar. Días después el presidente Caldera justificaba ante los medios de comunicación el allanamiento, señalando que intentó por todos los medios evitar el uso de la fuerza policial del Estado para intervenir la universidad.

¿Pero cuáles fueron las verdaderas razones que motivaron a Rafael Caldera a ordenar este allanamiento? Pueden señalarse al menos dos de ellas. En principio, la aparición a lo largo de la década de 1960 en Europa, Estados Unidos y América Latina de movimientos llamados contraculturales, liderados fundamentalmente por jóvenes universitarios que se oponían al orden político, económico y social establecido por las potencias occidentales y que simpatizaban con procesos revolucionarios como el de Cuba y Argelia.

Este ánimo de rebeldía y revoluciones se trasladó a Venezuela, tomando dos características destacables. Por una parte, el surgimiento de una corriente literaria de intelectuales de izquierda que produjeron materiales impresos como las revistas Sardio, Tabla Redonda, El Techo de la Ballena y Rocinante, entre otras, que planteaban una reflexión profundamente crítica sobre la situación política del país.

Por otra parte, nació a mediados de 1968 un movimiento que cobró gran importancia en el ámbito universitario: la renovación, que comenzó en junio de ese año con la toma de la Facultad de Ciencias de la UCV, en exigencia de ciertas reivindicaciones estudiantiles y que posteriormente se convirtió en un movimiento nacional de discusión y protestas dirigidas a propiciar un cambio radical en el funcionamiento y el rol social de las universidades del país. Este ánimo de rebeldía fue asumido por el gobierno conservador de Caldera como una amenaza para la estabilidad de la democracia puntofijista.

Finalmente, lo que sirvió como excusa inmediata para el ataque en contra de las universidades fue la protesta que se generó el 29 de octubre a las afueras de la UCV, con motivo del asesinato del estudiante Luis Alberto Hernández en la cárcel de La Pica. Esta jornada de protestas dejó como resultado 5 estudiantes heridos, 85 detenidos y las declaraciones del presidente Caldera en cadena nacional de radio y televisión donde anunciaba que el gobierno estaba dispuesto a mantener el orden a costa de lo que fuese. Por ello, con la excusa de pacificar la violencia que se había generado en las universidades, ordenó la penetración al recinto universitario.

Luego del allanamiento ocurrió el incremento de una campaña de descrédito de la Universidad ante la opinión pública que ya se venía desarrollando. En un discurso pronunciado el 3 de septiembre de 1970, Jesús María Bianco, rector de la UCV que había acompañado el proceso renovador, señalaba que la violación de la autonomía era “un objetivo irreductible de la estrategia de dominación foránea”.

Bianco, quien renunciaría el 23 de octubre de 1970 por desacuerdo con el recién creado Consejo Nacional de Universidades Provisional, afirmó en el mismo discurso: “Se trata de un primer paso hacia la neocolonización que ya está en curso y que tiene como objetivo último implantar un orden institucional en el que no haya condiciones para luchar contra la subyugación de nuestro pueblo.”